Francés para niños

APRENDER JUGANDO, RIENDO, CANTANDO Y GOZANDO

Los niños son esponjas con una capacidad infinita de aprendizaje durante los primeros años de vidaLas investigaciones han demostrado que, cuanto más pequeño es el niño, mejor percibe y restablece sonidos diferentes a los de su lengua materna. Expertos en bilingüismo aseguran que los cinco primeros años son los mejores para aprender más de un idioma, de los cuáles los dos primeros son fundamentales. Hacia los 12 años esa capacidad disminuye bastante.


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Cuanto antes empiezan mejor aprenden, sea el idioma que sea. Cuando más diferente es la lengua aprendida con respecto al idioma materno, más capacidad tiene el niño de adquirir habilidades para aprender otras lenguas en un futuro.

¿Cómo puede el niño aprender una nueva lengua cuando todavía  no sabe leer o escribir en la suya propia? La forma de aprender a hablar una lengua extranjera es la misma que permite hablar nuestra lengua materna.

Debe iniciarse el aprendizaje a través del juego, las canciones y actividades repetitivas en el idioma extranjero. "Todo ello hace que el niño vaya apropiándose progresivamente de las referencias establecidas para crear un significado, aislar las palabras, memorizarlas y memorizar las estructuras. Es esencial que el aprendizaje sea divertido, repetitivo e interactivo. Debe poder disfrutar de las palabras, de los sonidos y también del hecho de jugar."

"A partir de 2.º de Primaria, los niños son capaces de adentrarse progresivamente en la escritura de una lengua extranjera. Es el momento de presentarles la forma escrita de las palabras o de fórmulas simples previamente memorizadas para permitirles establecer una relación entre cadena oral y cadena escrita."

"El aprendizaje de un idioma nuevo 
Aprender otro idioma y aprender a leer en la lengua materna exigen procesos cognitivos bastante parecidos: a partir de unos indicios, el niño elabora hipótesis de significado y luego utiliza el código (palabras aprendidas por escrito o de forma oral) y el contexto (quién habla, a quién, etc.) para comprobar esas hipótesis.
Es evidente que lengua y cultura son indisolubles. Adentrarse en una lengua es entrar en su cultura. En ella descubrimos una relación con el mundo que a veces es parecida y, otras, diferente. Para el niño, es una oportunidad para mirar desde la distancia su propia cultura y la de su familia."
Comentarios de Marie-Claire Mzall, inspectora de educación nacional en Francia